Camargo.- 31 de diciembre del 2025. La historia de don Gerardo Ríos Barrueta es un testimonio de fortaleza, resignación y amor por la vida, aun frente a una de las pruebas más duras que puede enfrentar una persona.

Todo comenzó hace aproximadamente un mes, con lo que parecía una lesión menor en el pie, luego de que un caballo le pisara una herida que ya presentaba en la planta. Don Gerardo creyó que se trataba únicamente del líquido que se había reventado, por lo que intentó atenderse con curaciones superficiales y algunos medicamentos que logró conseguir por su cuenta. Sin embargo, el verdadero daño no era visible, ya que la infección avanzaba internamente.
Fue hasta el pasado lunes 29 de diciembre cuando finalmente fue trasladado al Hospital General de Camargo, donde los médicos, tras revisarlo y realizarle los estudios correspondientes, diagnosticaron una infección severa conocida como “mal de fe”. Posteriormente, determinaron que el daño había sido provocado por el veneno de una araña violinista. Aunque el arácnido nunca fue visto, las evidencias clínicas y radiográficas llevaron a los especialistas a esa conclusión.
La noticia fue contundente: la única opción para salvarle la vida era la amputación. Lejos de entrar en pánico, don Gerardo tomó la noticia con una serenidad que sorprendió incluso al personal médico.
“Si ya no me sirve el pie, ¿para qué lo voy a traer? Mejor que me lo mochen de una vez y que no siga avanzando el mal”, expresó con firmeza.
Ese mismo lunes se realizó la amputación. Don Gerardo aseguró que no sintió miedo, únicamente el deseo de que el dolor y el riesgo terminaran.
“Yo no tengo miedo de nada, lo único que quiero es seguir adelante”, afirmó, demostrando una entereza propia de los hombres trabajadores, que no se rinden ante la adversidad.
Actualmente, en el proceso de recuperación, la principal necesidad de la familia es cubrir lo más básico: alimento y despensa para poder salir adelante en estos momentos difíciles. A pesar de la situación, don Gerardo y su esposa mantienen el ánimo y las ganas de seguir luchando, agradecidos con Dios y con todas las personas que han estado pendientes de su estado de salud.
Finalmente, se reconoció y agradeció el apoyo brindado por MediChihuahua, así como la solidaridad de quienes han volteado a ver esta historia de vida, ejemplo de resistencia, valentía y dignidad humana.
Gracias por ayudarme a ayudar, doña María Luga.
