Camargo, Chih.– 3 de enero de 2026. No todas las historias que cambian vidas hacen ruido. Algunas nacen en silencio, con manos sencillas, corazones firmes y una fe que no pide reflectores. Así es la historia del “Club Kansas Camargo”, un grupo de familias unidas por el amor al prójimo, que desde hace cerca de 15 años ha hecho de la solidaridad su forma de vida.

Sin banderas políticas, sin intereses ocultos y sin esperar nada a cambio. Solo la bendición de Dios… o, en ocasiones, un humilde y sincero “gracias” de quien recibe el apoyo.
Todo comenzó con algo simple: pollos asados entregados a familias que atravesaban momentos difíciles en fechas decembrinas y año nuevo. Lo que inició como un pequeño gesto, con el paso del tiempo se transformó en una gran familia. Amigos que se volvieron hermanos, y hermanos que entendieron que ayudar también es una forma de sanar.
Hoy, aunque todos sus integrantes radican en Kansas City, su corazón nunca dejó Camargo. A través de actividades realizadas en el extranjero, reúnen recursos que regresan convertidos en esperanza para familias de Camargo, San Francisco de Conchos y La Cruz.
El 2025 fue un año marcado por el dolor. La partida del señor Francisco Barrón Vallés, padre de Francisco Barrón, presidente del Club, dejó un vacío profundo. Y apenas iniciando el 2026, en los primeros minutos del año, partió hacia la presencia del Creador Gregorio Cordero, padre de Jorge Cordero, otro de los integrantes.
Con el corazón herido, muchos pensaron que este año Santa Claus o los Santos Reyes no llegarían. Que el dolor sería más fuerte que la tradición. Pero se equivocaron.
Porque quienes aman de verdad no se rajan.
Porque cuando la ayuda nace del alma, ni la tristeza detiene la bondad.
El Club Kansas Camargo siguió adelante. Siguió ayudando a personas que, en muchos casos, ni siquiera conocen. Confiaron —como lo han hecho desde hace casi 10 años— en la plataforma www.conectanoticias.com.mx, medio con el que han caminado de la mano para asegurarse de que cada apoyo llegue realmente a quien lo necesita.
Enfermos, familias vulnerables, personas que atraviesan momentos oscuros… ahí están ellos. A kilómetros de distancia, desde el vecino país del norte, respondiendo de inmediato cuando el llamado llega y el recurso está al alcance.
Este reconocimiento no es solo para quienes integran el Club, sino también para sus esposas, hijas e hijos, porque todos forman parte de esta cadena de amor. Porque ayudar también se aprende en casa.
Hoy, el mundo necesita más historias como esta.
Más manos que den sin preguntar.
Más corazones que abracen sin juzgar.
Club Kansas Camargo no solo entrega apoyos.
Entrega fe.
Entrega esperanza.
Entrega humanidad.
Y eso… eso vale más que cualquier premio.
