Camargo.- 2 de mayo del 2026. Detrás de cada madre cuidadora existe una historia de lucha, sacrificio y desesperación que pocas veces se visibiliza. Así lo comparte Perla Medina, madre de Alex, un niño con necesidades especiales de tan solo 11 años de edad, quien diariamente enfrenta el reto de sacar adelante a su familia mientras brinda atención total a su hijo.

Perla relata que una de las principales dificultades es la imposibilidad de mantener un empleo formal, ya que el cuidado constante de Alex no le permite cumplir con horarios completos ni con la disponibilidad que muchas empresas exigen.
“Muchas tenemos las ganas de trabajar, de salir adelante, pero no se puede. Necesitamos estar aquí constantes con nuestros hijos. No hay un programa que realmente nos ayude con un trabajo temporal o flexible”, expresó.
Explica que si no logra llevar a su hijo a sus estudios médicos en la fecha, hora y lugar indicados, puede perder la oportunidad y tener que esperar meses o incluso años para volver a conseguir una nueva cita médica.
“Si no se hace ese estudio cuando toca, se pierde y hay que esperar medio año, un año o hasta dos años”, comentó.
Aunque su esposo es quien lleva el principal sustento económico del hogar, Perla busca pequeñas oportunidades laborales cuando puede, ayudando algunas tardes en trabajos domésticos o realizando costuras, aunque reconoce que no es constante ni suficiente para cubrir todas las necesidades.
“El estar en casa también desespera, porque uno sabe lo que falta y lo que necesita la familia, pero no hay muchas opciones”, señaló.
A pesar de las dificultades, Perla reconoce el respaldo de personas y organizaciones que han sido fundamentales en momentos complicados, como Club Kansas Camargo y el DIF, a quienes agradece por mantenerse siempre presentes.
Sin embargo, los gastos más pesados siguen siendo los traslados a la ciudad de Chihuahua para consultas y estudios médicos especializados.
“Solo para ir a Chihuahua necesito mínimo mil 500 pesos. El pasaje, el sitio, llevarle un lonche a Alex, un yogur, unas galletas… vamos a lo que vamos y nos regresamos, no hay más”, explicó.
Historias como la de Perla reflejan la realidad de muchas madres cuidadoras que, además de enfrentar la carga emocional y física del cuidado diario, también luchan contra la falta de apoyos suficientes por parte de los tres niveles de gobierno.
Su testimonio se convierte en un llamado directo a la reflexión social e institucional, pero también en un mensaje contundente para quienes aspiran a ocupar un cargo público municipal, estatal o federal en 2027: voltear a ver a las madres cuidadoras y generar verdaderos programas de apoyo laboral, económico y humano ya no debe ser una promesa, sino una prioridad.
