Celia Medina Cruz recuerda su infancia en la sierra: “Hoy no vamos a la escuela, hoy nos vamos a trabajar”

Camargo, Chih.- 13 de junio del 2026. Originaria del Ejido Tecorichi, en el municipio de Balleza, Chihuahua, Celia Medina Cruz compartió parte de su historia de vida durante una entrevista para el programa Charlas Rumbo al 2027, donde recordó una infancia marcada por las carencias, el trabajo y el esfuerzo de una madre que sacó adelante sola a sus hijos.

Celia nació y creció en el rancho Cerro Colorado, una comunidad enclavada en la Sierra Tarahumara. Ahí pasó sus primeros años rodeada de naturaleza y tradiciones, pero también enfrentando una realidad difícil. No conoció a su padre biológico y fue su madre quien asumió la responsabilidad de sostener a la familia y criar a seis hijos en medio de condiciones adversas.

Al recordar aquellos años, relató que la falta de recursos económicos, las dificultades de comunicación y la escasa presencia de apoyos gubernamentales marcaron profundamente su niñez.

“Nos tocó vivir tiempos difíciles, con muchas carencias y pocas oportunidades. La falta de recursos, de comunicación y de apoyo social por parte del gobierno fueron factores que marcaron nuestra infancia”, expresó.

Entre los recuerdos que más la impactan está una frase que se repetía constantemente en su hogar cuando las necesidades apremiaban: “Hoy no vamos a la escuela, hoy nos vamos a trabajar”. Desde temprana edad, ella y sus hermanos tuvieron que contribuir al sustento familiar para poder salir adelante.

A pesar de las adversidades, Celia recuerda con orgullo sus raíces serranas y los valores que le inculcó su madre, como el trabajo honesto, la unión familiar, la responsabilidad y la perseverancia.

Su historia refleja la realidad que durante décadas han enfrentado numerosas familias de la Sierra Tarahumara, muchas de las cuales se vieron obligadas a abandonar sus comunidades de origen en busca de mejores oportunidades para sus hijos.

Hoy, convertida en una mujer comprometida con su comunidad, Celia mantiene un sueño muy claro: ver consolidada una colonia integrada por familias indígenas y rarámuris que cuenten con las mismas oportunidades de desarrollo, educación y bienestar que cualquier otra familia en el estado.

Con su testimonio, busca inspirar a otras personas y demostrar que, incluso en medio de las circunstancias más difíciles, el esfuerzo, la educación y la determinación pueden abrir camino hacia un mejor futuro.

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