Camargo.– 12 de marzo del 2026. Después de meses —incluso años— de lucha, incertidumbre y momentos muy difíciles, Jaime Huerta vuelve a ponerse de pie y a hacer lo que más sabe: trabajar como zapatero. Hoy, su historia se convierte en un ejemplo de esfuerzo, fe y agradecimiento para quienes siguieron de cerca su proceso de recuperación.

Durante mucho tiempo, el caso de Jaime fue conocido por la comunidad. Su estado de salud era delicado y existía el temor de que pudiera perder su pierna derecha. Fueron meses complicados, llenos de preocupación, intervenciones médicas y momentos de angustia tanto para él como para quienes lo acompañaron en este difícil proceso.
Según relató, enfrentó varias operaciones mientras luchaba por conservar su pierna, incluso en algún momento los médicos contemplaron la posibilidad de amputarla. Sin embargo, con el paso del tiempo, los tratamientos y el apoyo solidario de muchas personas, su condición comenzó a mejorar.
“Hubo lágrimas, hubo caídas y momentos muy duros, pero gracias a Dios aquí seguimos”, expresaron personas cercanas que estuvieron acompañándolo durante esta etapa.
Hoy, Jaime vuelve a sonreír y a trabajar en el oficio que aprendió desde niño: la reparación de calzado.
“Yo soy zapatero desde chiquillo”, comenta con orgullo mientras atiende a los clientes en el local donde actualmente labora.
Actualmente trabaja en la Zapatería Reparación de Calzado “El Chino”, ubicada sobre la calle Centenario, antes de llegar a la González Ortega, frente a la maderería San Antonio, donde se realizan diversos trabajos como:
- Suela corrida
- Media suela
- Tacones y tapitas
- Zippers
- Remontas de botas
- Arreglos ortopédicos
- Entre otros servicios
El horario de atención es de 9 de la mañana a 7 de la tarde en horario corrido.
Jaime también expresó su profundo agradecimiento a todas las personas que lo apoyaron durante su recuperación, especialmente a quienes confiaron en él y le brindaron ayuda en los momentos más difíciles.
“Gracias a toda la gente que me ayudó. Aquí estamos a la orden para atenderlos”, expresó.
Aunque todavía utiliza ocasionalmente muletas para apoyarse al caminar largas distancias o al subir al transporte público, asegura que el dolor ha disminuido considerablemente y que su pierna continúa recuperándose poco a poco.
Historias como la de Jaime recuerdan que la solidaridad de la comunidad puede cambiar vidas, y que con perseverancia y fe es posible superar incluso los momentos más complicados.
Hoy, Jaime Huerta no solo recupera su salud, sino también su dignidad, su independencia y su oficio, listo para seguir adelante y atender a quienes requieran reparar su calzado en Camargo.
