Camargo, Chih.-25 de mayo del 2026. La crisis por la sequía continúa golpeando severamente al sector ganadero de la región, donde productores aseguran que la principal preocupación ya no es únicamente el alimento para el ganado, sino la falta de agua para mantener vivas sus operaciones.

Así lo expresó Alonso Soto, ganadero de la comunidad de Rancho Caseta, quien reconoció que aunque hasta el momento han logrado mantenerse a flote, la situación cada vez es más complicada tras más de seis años consecutivos de sequía.
“Hasta ahorita estamos bien, gracias a Dios, pero esto ya tiene años. No es algo nuevo, ya tenemos mucho tiempo batallando con esta situación”, comentó.
El productor señaló que, al igual que otros sectores agropecuarios, han tenido que vender parte de sus reses para poder solventar gastos y mantenerse operando, aunque aclaró que en su caso manejan ganado de engorda.
Soto explicó que actualmente el principal problema es el agua, incluso por encima de la alimentación del ganado.
“El agua está muy escasa donde quiera. Ahorita tenemos problemas en el rancho porque no nos llega suficiente agua para el ganado y tenemos que estarla sacando como podemos”, relató.
Aunque indicó que las lluvias del año pasado ayudaron un poco a la recuperación del pasto y alimento para los animales, aseguró que la preocupación sigue siendo el abasto de agua para las reses.
Respecto a la exportación de ganado, reconoció que también se han visto afectados, situación que impacta a todo el sector ganadero de la región.
“Nos afecta a todos en general”, afirmó.
El ganadero consideró que hace falta una mayor inversión y apoyo por parte de los gobiernos para atender el problema hídrico, principalmente en proyectos de perforación de pozos, almacenamiento y aprovechamiento de agua pluvial.
“Es mucho trabajo el que tienen que hacer ganaderos, productores y gobierno. El agua es lo primordial”, expresó.
A pesar de las dificultades, Alonso Soto señaló que hasta el momento no han registrado mortandad de ganado ni disminución en la calidad de sus animales, aunque reconoció que han tenido que reducir el número de cabezas para mantener el control y poder sobrevivir a la crisis.
