México.– 16 de abril del 2026. En el marco de la movilización internacional “Soy papá, no criminal”, colectivos y activistas dieron a conocer un pliego petitorio en el que exigen visibilizar y atender problemáticas que, aseguran, han sido ignoradas dentro de los conflictos familiares en el país.

El pronunciamiento fue presentado por Alejandro Flores, integrante del Comité Organizador Internacional, quien señaló que detrás de esta exigencia hay miles de familias afectadas por separaciones forzadas, convivencias bloqueadas y decisiones institucionales que consideran desiguales.
La movilización es impulsada por organizaciones como el Colectivo Nacional de Mujeres por la Igualdad, Niños con Mapa y Exhijos A.C., entre otras.
De acuerdo con el posicionamiento, en México existen casos donde padres no logran presentar denuncias, acuerdos de convivencia que no se cumplen sin consecuencias legales y niñas y niños que quedan en medio de conflictos prolongados, lo que impacta su derecho a mantener vínculos con ambos progenitores.
Los organizadores subrayan que no se trata de casos aislados, sino de una problemática estructural que, aseguran, ha sido minimizada tanto en el ámbito institucional como en el debate público.
Entre las principales demandas, destacan el reconocimiento legal de que también existen hombres que enfrentan violencia en el entorno familiar, así como su inclusión en estadísticas, encuestas y registros oficiales relacionados con violencia de pareja, convivencia familiar y procesos judiciales.
Advirtieron que la falta de datos oficiales impide diseñar políticas públicas adecuadas, lo que —señalan— termina por invisibilizar a un sector de la población en instancias como fiscalías, juzgados y dependencias de atención.
Asimismo, solicitaron la creación de un marco de protección incluyente que garantice una vida libre de violencia para todas las personas, sin distinción, y que permita atender de manera equitativa los conflictos familiares.
Finalmente, hicieron un llamado a autoridades, medios de comunicación y sociedad en general a reconocer esta problemática y abrir el diálogo para construir soluciones que prioricen el bienestar de niñas, niños y familias.
