-Además del uniforme con los colores y el logotipo de cada escuela, los padres deben adquirir zapatos, tenis, útiles escolares y otros artículos indispensables-
Camargo, Chih.- 26 de agosto de 2026. El regreso a clases representa un importante desafío económico para las familias, ya que vestir a un solo estudiante de primaria puede costar entre 2 mil 500 y 3 mil pesos, considerando el uniforme escolar, zapatos y tenis.

De acuerdo con estimaciones realizadas en comercios locales, uniformar a una niña o niño que cursa primero o segundo grado de primaria cuesta aproximadamente entre mil 500 y mil 700 pesos. Para estudiantes de tercero a sexto grado, la cantidad puede aumentar a entre mil 800 y 2 mil pesos, dependiendo de la talla, la calidad de las prendas y los distintivos solicitados por cada plantel.
A estos gastos deben agregarse los zapatos y tenis, por lo que el desembolso total puede alcanzar los 3 mil pesos por estudiante. La situación se vuelve todavía más complicada para las familias con dos o más hijos inscritos en primaria o secundaria.
El costo preocupa especialmente a madres solteras, trabajadoras de maquiladoras, jornaleras agrícolas y familias que dependen de ingresos limitados. Además de los uniformes, también deben cubrir útiles escolares, mochilas, inscripciones, cuotas y otros materiales solicitados durante el ciclo escolar.
Ante este panorama, surgen diversas preguntas entre los padres de familia: ¿cómo podrán cubrir estos gastos quienes reciben un salario reducido?, ¿los uniformes entregados por el Gobierno del Estado serán aceptados oficialmente en todas las primarias y secundarias?, ¿podrán sustituir las prendas con los colores y logotipos de cada escuela?
También existe la duda de si los estudiantes de cuarto, quinto y sexto de primaria, así como los adolescentes de secundaria, utilizarán los uniformes proporcionados por el Estado o si las familias tendrán que adquirir adicionalmente las prendas representativas de cada plantel.
Los apoyos gubernamentales pueden representar un alivio importante para la economía familiar; sin embargo, padres y madres requieren información clara sobre su distribución, características y validez dentro de las escuelas, a fin de evitar gastos dobles en este regreso a clases.
